5 mitos sobre el entrenamiento basado en la velocidad (VBT)

perch el soporte para pesas del club de fútbol de Charlotte

Introducción

El entrenamiento basado en la velocidad (VBT, por sus siglas en inglés) se ha convertido en un método cada vez más popular en los círculos de fuerza y acondicionamiento físico. Al monitorizar la velocidad de un movimiento durante el entrenamiento, los entrenadores y los deportistas obtienen una valiosa información sobre el estado de preparación, la fatiga y la intensidad óptima del entrenamiento. Sin embargo, a pesar de su creciente uso, siguen existiendo muchos mitos en torno al VBT, lo que a menudo impide que los programas aprovechen todo su potencial. Estos mitos van desde preocupaciones sobre su complejidad y su coste hasta la idea errónea de que el VBT solo es adecuado para deportistas de élite.

En este blog, nos proponemos desmontar cinco de los mitos más comunes sobre el entrenamiento basado en la velocidad. Tanto si eres preparador físico, entrenador deportivo o director deportivo, conocer la realidad del VBT puede ayudarte a aportar más precisión, seguridad y rendimiento a tu programa.

Mito n.º 1: El entrenamiento de velocidad (VBT) es solo para deportistas de élite o profesionales

Uno de los mitos más arraigados es que el entrenamiento basado en el volumen (VBT) es una herramienta reservada a los deportistas de élite o a las organizaciones deportivas profesionales. La realidad es que el VBT se puede aplicar en todos los niveles de entrenamiento, desde los programas de secundaria hasta los entornos universitarios y amateurs.

El principio fundamental en el que se basa el VBT es universal. La velocidad de movimiento refleja la preparación neuromuscular y el nivel de fatiga general del deportista. Tanto si estás entrenando a un estudiante de primer año de 14 años como a un linebacker de la División I, estos conocimientos pueden servir de guía para diseñar programas de entrenamiento más eficaces.

Los programas de secundaria que utilizan el VBT suelen observar un mayor compromiso por parte de los deportistas, una mejor técnica y un entrenamiento más personalizado. Los mismos parámetros que guían a los deportistas profesionales también pueden ser útiles para los deportistas en formación, ya que les ayudan a comprender cómo moverse con intención y precisión.

Además, el VBT se adapta al nivel de cada deportista. No es necesario intentar alcanzar velocidades de barra propias de la élite ni perseguir cifras concretas. Basta con comparar al deportista con sus propios valores de referencia, lo que hace que el VBT sea, por naturaleza, accesible y adaptable.

Mito n.º 2: El VBT requiere tecnología y análisis de datos complejos

El entrenamiento con peso corporal (VBT) sí que implica el uso de tecnología, pero eso no significa que tenga que ser complicado. Los sistemas modernos, como Perch sensores con cámara que no requieren dispositivos portátiles ni cables. Se instalan directamente en las jaulas de pesas y registran automáticamente la velocidad de movimiento.

En lugar de abrumar a los entrenadores con datos, estos sistemas muestran información en tiempo real en una tableta o un monitor, en formatos fáciles de leer. Los entrenadores y los deportistas pueden ver al instante si un movimiento se encuentra dentro del rango de velocidad objetivo. Este nivel de automatización elimina las conjeturas y simplifica el proceso de toma de decisiones.

De hecho, la sencillez del VBT es uno de sus mayores puntos fuertes. No es necesario pasar horas analizando hojas de cálculo. Los datos se presentan en tiempo real durante las sesiones de formación, lo que los hace prácticos e intuitivos.

Para los entrenadores preocupados por la gestión de datos, la mayoría de las plataformas también ofrecen paneles de control basados en la nube que almacenan y organizan la información a lo largo del tiempo. Esto te permite realizar un seguimiento del progreso, identificar tendencias y tomar decisiones sobre la programación con confianza.

Mito 3: El VBT ralentiza los entrenamientos y resulta molesto

Otro error común es pensar que incorporar el VBT a una sesión interrumpe el ritmo natural del entrenamiento. En realidad, el VBT mejora la eficiencia y optimiza los entrenamientos.

El entrenamiento tradicional suele basarse en porcentajes fijos del máximo de una repetición o en cifras preestablecidas que pueden no reflejar el estado del deportista en un día concreto. Este enfoque puede dar lugar a un entrenamiento insuficiente o a un sobreentrenamiento.

Con el VBT, los ajustes se realizan en tiempo real. Si la velocidad de un deportista es inferior a la zona establecida, el entrenador puede reducir la carga o concederle un descanso adicional. Si el deportista se mueve con rapidez, la sesión puede intensificarse para alcanzar el máximo rendimiento. Esto garantiza que cada repetición cuente y que cada deportista entrene dentro del rango de intensidad más eficaz.

Una vez que el VBT se convierte en una parte habitual del entorno de entrenamiento, pasa a ser algo natural. Los deportistas aprenden rápidamente a ajustar sus propias cargas y se implican más en el proceso. En lugar de añadir complejidad, el VBT simplifica la toma de decisiones necesaria durante los entrenamientos.

Mito n.º 4: El entrenamiento de velocidad (VBT) solo se centra en la velocidad y no influye en el desarrollo de la fuerza ni de la potencia

A primera vista, el término «velocidad» podría dar a entender que se centra únicamente en la rapidez. Hay quien cree que el entrenamiento de velocidad (VBT) es más adecuado para los deportistas de velocidad o potencia y que resulta menos útil para quienes se centran en el desarrollo de la fuerza.

No es así. El VBT se utiliza para entrenar todos los puntos de la curva fuerza-velocidad. Se puede emplear para entrenar la fuerza máxima, la fuerza explosiva, la fuerza-velocidad y la potencia balística. Al ajustar las zonas de velocidad de la barra, los entrenadores pueden orientar las adaptaciones específicas con precisión.

Por ejemplo, si un deportista se está entrenando para ganar fuerza absoluta, podría trabajar en una zona de velocidad de entre 0,3 y 0,5 metros por segundo. Si el objetivo es la potencia, la zona objetivo podría pasar a ser de entre 0,7 y 1,0 metros por segundo. Esto hace que el VBT sea más versátil que los sistemas basados en porcentajes, que no tienen en cuenta la variabilidad diaria en el rendimiento.

Al realizar un seguimiento constante de la velocidad, los deportistas y los entrenadores también pueden controlar los cambios en la potencia generada y la velocidad de desarrollo de la fuerza. Esto da lugar a un enfoque más integral del entrenamiento de fuerza, gracias al cual los deportistas ganan en explosividad, resistencia y preparación para la práctica deportiva.

Mito n.º 5: El VBT es demasiado caro para la mayoría de los programas

A menudo se menciona el coste como un obstáculo para la adopción de nuevas tecnologías. Si bien es cierto que cualquier inversión tecnológica requiere una planificación presupuestaria, la VBT se ha vuelto cada vez más asequible y escalable.

Sistemas como Perch diseñados pensando en programas de secundaria y universitarios. No requieren que los deportistas lleven dispositivos y se integran fácilmente en el equipamiento ya existente. Esto reduce tanto los costes iniciales como los a largo plazo.

Y lo que es más importante, el retorno de la inversión es considerable. Los programas que utilizan el entrenamiento basado en el volumen (VBT) registran menos lesiones, una mayor eficacia en el entrenamiento y mejores resultados para los deportistas. Si se tienen en cuenta los costes derivados de las lesiones, los partidos perdidos o el estancamiento en el progreso, invertir en el VBT resulta rentable tanto en términos de rendimiento como de bienestar de los deportistas.

Algunas escuelas también han integrado el VBT en iniciativas STEM o lo han utilizado para respaldar solicitudes de subvenciones. Dado que el VBT se ajusta a los objetivos educativos relacionados con la alfabetización en datos, la biomecánica y las ciencias del deporte, puede financiarse mediante recursos interdisciplinarios.

Conclusión

El entrenamiento basado en la velocidad no es una moda pasajera ni una herramienta de lujo reservada a los deportistas de élite. Se trata de un método práctico, eficaz y accesible para que el entrenamiento de fuerza sea más personalizado, seguro y eficiente. Al desmontar estos mitos comunes, esperamos animar a más programas a explorar el VBT y comprobar de primera mano cómo puede mejorar los resultados del entrenamiento.

Tanto si entrenas a deportistas de secundaria como si diriges un programa universitario, VBT te proporciona los datos que necesitas para entrenar de forma más inteligente. Y con soluciones como Perch, implementar VBT nunca ha sido tan fácil. Despídete de los programas de entrenamiento obsoletos y da la bienvenida a un futuro basado en la precisión, la retroalimentación y el desarrollo de los deportistas.

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Fuentes

  1. Mann, J. B. y Haff, G. G. (2016). Técnicas aplicadas de fuerza y acondicionamiento físico. Human Kinetics.
  2. Weakley, J. J. y Wilson, K. (2019). «La aplicación del entrenamiento basado en la velocidad: una revisión». Strength and Conditioning Journal.
  3. Banyard, H. G., Nosaka, K., Haff, G. G. (2017). Fiabilidad y validez de la relación carga-velocidad para predecir el 1RM. Journal of Strength and Conditioning Research.
  4. Orange, S. T., Metcalfe, J. W., Robinson, A., Applegarth, M. J., Liefeith, A. (2018). Efectos del entrenamiento basado en la velocidad durante la temporada sobre la fuerza y la potencia en jugadores profesionales de rugby. Journal of Strength and Conditioning Research.

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