Inglaterra contra México: cómo convertir la altitud en inteligencia de rendimiento
Hannah Knowles, Catapult Sports
Puntos clave:
- Dar prioridad a la adaptación individual frente a los modelos generales: la tolerancia a la altitud es un fenómeno complejo que viene determinado por una combinación de predisposición genética y exposición ambiental. Los profesionales no pueden basarse en suposiciones derivadas del entorno del club al que pertenece el deportista, situado a nivel del mar; por el contrario, deben elaborar perfiles de rendimiento individuales a partir de los datos recopilados durante las concentraciones de entrenamiento y los partidos disputados en altitud.
- Diferenciar la carga interna del rendimiento externo: al integrar la monitorización de la frecuencia cardíaca con parámetros como PlayerLoad™, los científicos del deporte pueden evaluar el trabajo mecánico independientemente del estrés cardiovascular. En condiciones de hipoxia, un rendimiento físico similar sobre el terreno de juego puede ocultar niveles drásticamente diferentes de carga fisiológica interna entre los distintos deportistas.
- Elaborar un manual predictivo longitudinal: cada partido disputado a gran altitud o cada bloque de entrenamiento simulado actúa como un laboratorio de pruebas en condiciones reales. Recopilar estos datos de rendimiento ambiental de forma longitudinal a lo largo de varios ciclos de torneos permite crear un manual predictivo que puede servir de guía para la preparación personalizada, las intervenciones de recuperación y la futura selección de jugadores.

El partido de eliminatoria entre Inglaterra y México volvió a poner de manifiesto que la altitud sigue siendo uno de los retos que afectan al rendimiento en el fútbol.
La conversación tras el partido volvió, inevitablemente, a la altitud de la Ciudad de México y a las exigencias de competir a 2.200 metros sobre el nivel del mar en el Estadio Azteca. La menor disponibilidad de oxígeno reduce la capacidad aeróbica, acelera la fatiga, influye en la recuperación y altera el perfil físico de los partidos, sobre todo para los jugadores con poca experiencia en situaciones de estrés hipóxico severo.
Pero, desde el punto de vista del rendimiento, la verdadera lección va mucho más allá de un simple resultado.
Partidos como estos no deben considerarse simplemente como retos de carácter ambiental que hay que superar. Representan oportunidades para recabar información que pueda dar forma a las futuras estrategias de preparación, selección y rendimiento a lo largo de ciclos de torneo completos.
La realidad de la ventaja de México
Los debates sobre la altitud suelen centrarse exclusivamente en el lugar donde compiten actualmente los jugadores. Sin embargo, la fisiología es más compleja que la mera geografía.
Aunque muchos futbolistas mexicanos de primer nivel juegan ahora a nivel del mar en toda Europa, una proporción significativa procede del Altiplano Mexicano, donde la población lleva generaciones viviendo a gran altitud. Las investigaciones han demostrado que las poblaciones que viven a gran altitud durante mucho tiempo pueden desarrollar características fisiológicas hereditarias, como un mayor volumen pulmonar, una mayor superficie alveolar-capilar y respuestas ventilatorias alteradas ante la hipoxia (Frisancho, 1975; Brutsaert et al., 2002).
Esto no significa que todos los deportistas respondan de la misma manera, ni que la ascendencia por sí sola determine los resultados en el rendimiento. Pero sí refuerza un principio importante para los profesionales: la adaptación individual a la altitud viene determinada por una combinación de exposición ambiental y predisposición genética. Dos jugadores de primer nivel que compitan hoy a nivel del mar pueden llegar a un torneo importante con puntos de partida fisiológicos fundamentalmente diferentes cuando se ven expuestos al estrés hipóxico.
Para los equipos visitantes, el reto es, por lo tanto, doble. La exposición repentina a la altitud provoca una desaturación arterial de oxígeno y rápidos ajustes homeostáticos, mientras que los rivales que tienen vínculos de larga data, ya sean de desarrollo o generacionales, con entornos de gran altitud pueden partir de una situación inicial más ventajosa.
Precisamente por eso es importante realizar mediciones. Las suposiciones basadas en el entorno de los clubes o en experiencias previas a nivel del mar rara vez ofrecen una visión completa. Las respuestas individuales a la hipoxia deben entenderse a través de los datos de rendimiento recopilados en los campos de entrenamiento y en los partidos de competición.
Entrenamiento en altitud simulado + datos de Catapult = información útil sobre el rendimiento
Los programas de élite se preparan cada vez más para la altitud antes de llegar a ella, ya sea mediante concentraciones específicas o entornos hipóxicos simulados. Pero crear el estímulo es solo la mitad de la ecuación.
La ventaja competitiva radica en medir cómo responden los deportistas.
El uso de los sistemas Catapult durante los bloques de entrenamiento en condiciones de hipoxia permite a los profesionales elaborar perfiles detallados de rendimiento mucho antes de que den comienzo los grandes torneos. Al combinar la telemetría multiinercial y cardiovascular, los científicos del deporte pueden trazar la curva de adaptación de un deportista bajo estrés ambiental.
Surgen algunas preguntas clave:
- ¿Qué jugadores mantienen su rendimiento en las carreras a gran velocidad?
- ¿Quién sufre un esfuerzo cardiovascular desproporcionado en relación con la carga externa?
- ¿Qué deportistas se recuperan eficazmente entre esfuerzos repetidos de alta intensidad?
- ¿Cómo evolucionan las estrategias de movimiento a medida que se acumula la fatiga?
Esas respuestas ofrecen la oportunidad de llevar a cabo intervenciones específicas antes de que la altitud se convierta en un problema a la hora de competir.

Discrepancias entre la carga interna y la externa
Al integrar la monitorización de la frecuencia cardíaca con PlayerLoad™, la métrica del acelerómetro triaxial patentada por Catapult y desarrollada en colaboración con el Instituto Australiano del Deporte, los profesionales pueden evaluar el trabajo mecánico independientemente de la distancia recorrida.
Dado que los contextos de los partidos y los objetivos de cada sesión varían, comparar los volúmenes absolutos de esfuerzo entre distintos entornos puede resultar engañoso. La verdadera información relevante radica en hacer un seguimiento del índice de eficiencia de cada jugador, es decir, en supervisar cuánta carga cardiovascular interna se necesita para producir una unidad estándar de trabajo externo en comparación con el valor de referencia de ese jugador a nivel del mar.
Algunos deportistas mantienen unos niveles normales de actividad motora con solo un ligero aumento de la carga cardiovascular. Otros muestran respuestas de frecuencia cardíaca significativamente elevadas al generar un PlayerLoad™ externo similar, lo que sugiere un coste fisiológico mucho mayor del rendimiento en condiciones hipóxicas.
Decaimiento en carrera a alta velocidad
La capacidad para realizar sprints repetidos suele ser una de las primeras cualidades que se deterioran a gran altitud.
Mediante el uso de las «Velocity Bands» personalizables en OpenField, los analistas pueden supervisar cómo evolucionan los parámetros de carrera a alta velocidad a lo largo de las sesiones de entrenamiento y los partidos oficiales. Esto permite a los profesionales identificar a los jugadores que mantienen esfuerzos repetidos de alta intensidad, a aquellos cuyos parámetros disminuyen rápidamente bajo estrés hipóxico y las exigencias específicas de cada posición que puedan requerir estrategias de carga alternativas.
En lugar de aplicar un modelo de aclimatación genérico, los equipos pueden diseñar intervenciones que reflejen las respuestas fisiológicas específicas de cada deportista.

Perfiles de movimiento en el fútbol y adaptación mecánica
La altitud no solo influye en la distancia que recorren los jugadores, sino que también puede afectar a su forma de moverse.
El «Perfil de movimiento en el fútbol» y el «Análisis inercial del movimiento» Catapult Vectorutilizan sensores inerciales para clasificar las acciones explosivas específicas del fútbol, tanto en patrones de movimiento lineales como multidireccionales.
Estos datos pueden revelar cambios sutiles en la eficiencia mecánica a medida que aumenta la carga fisiológica. Es posible que los deportistas reduzcan inconscientemente las desaceleraciones explosivas o los cambios de dirección de alta intensidad para optar por estrategias de movimiento más económicas a medida que disminuye la disponibilidad de oxígeno y se acumula la fatiga.
Comprender estas adaptaciones aporta un contexto adicional a la hora de evaluar el nivel de preparación y la capacidad de rendimiento de cara a futuras competiciones a gran altitud.

Del análisis de los partidos a la selección de futuros jugadores
El mayor valor se obtiene cuando esta información adquiere un carácter longitudinal.
Cada campamento de altura y cada partido internacional contribuyen a ampliar una base de datos de perfiles de rendimiento ambiental. A lo largo de varios ciclos de competición, esa información se convierte en una potente herramienta para la toma de decisiones.
Si dos jugadores son tácticamente comparables de cara a los próximos partidos en México, su rendimiento histórico en condiciones de estrés hipóxico podría aportar un elemento adicional de evidencia:
- ¿Qué deportista mantiene un rendimiento físico constante?
- ¿En qué casos es necesario modificar las estrategias de preparación o recuperación?
- ¿Cuál de ellas demuestra una mayor capacidad de adaptación ante los apretados calendarios de los torneos?
En lugar de aplicar un modelo de aclimatación único para todos, los profesionales pueden diseñar estrategias de entrenamiento personalizadas que reflejen cómo responde cada deportista al estrés ambiental, maximizando así las posibilidades de que todo el grupo alcance su máximo rendimiento al mismo tiempo cuando más importa.
Convertir los retos medioambientales en inteligencia competitiva
El partido de eliminatoria de Inglaterra contra México ha vuelto a poner de manifiesto algo que los especialistas en rendimiento llevan años sabiendo: la altitud es importante.
Pero también puso de relieve una oportunidad más amplia.
Cada sesión de entrenamiento a gran altitud constituye un laboratorio de pruebas en vivo. Cada exposición a condiciones hipóxicas genera información que puede mejorar la preparación futura, la gestión de los deportistas y la toma de decisiones.
Al recopilar estos datos de forma longitudinal, los científicos del deporte no se limitan a gestionar los 90 minutos actuales, sino que están elaborando un manual de estrategias predictivo para el próximo ciclo internacional.
La altitud solo supone una desventaja si no se mide.
Con la combinación adecuada de datos de monitorización y datos longitudinales de Catapult, el reto medioambiental de hoy se convierte en la inteligencia competitiva del mañana.
Referencias
- Brutsaert, T. D. Adaptación genética y ambiental en los nativos de gran altitud. Cuestiones conceptuales, metodológicas y estadísticas. Adv Exp Med Biol. 2001;502:133-51. doi: 10.1007/978-1-4757-3401-0_10. PMID: 11950135.
- Frisancho, A.R. Adaptación funcional a la hipoxia de gran altitud. Science. 31 de enero de 1975; 187(4174):313-9. doi: 10.1126/science.1089311. PMID: 1089311.
Preguntas y respuestas
La fisiología bajo el estrés de la altitud es más compleja que la ubicación geográfica del club actual de un jugador. Las poblaciones que viven a gran altitud desde hace mucho tiempo, como las originarias del Altiplano Mexicano, pueden desarrollar características fisiológicas hereditarias a lo largo de generaciones. Las investigaciones indican que estos rasgos incluyen un mayor volumen pulmonar, una mayor superficie alveolo-capilar y respuestas ventilatorias alteradas ante la hipoxia, lo que les permite partir de una situación inicial más ventajosa que la de los jugadores visitantes.
La altitud influye tanto en la distancia que recorren los jugadores como en la eficiencia de sus movimientos. El uso de las «Velocity Bands» personalizables en OpenField los analistas supervisar la disminución del rendimiento en la carrera a alta velocidad a lo largo de un partido. Además, el «Football Movement Profile» Catapult Vectorutiliza sensores inerciales para registrar acciones explosivas lineales y multidireccionales, revelando adaptaciones sutiles en las que un jugador podría reducir inconscientemente las desaceleraciones explosivas o los cambios de dirección de alta intensidad para ahorrar energía a medida que disminuye la disponibilidad de oxígeno.
El uso de sistemas de seguimiento durante los bloques de entrenamiento hipóxico simulado permite a los científicos del deporte trazar la curva de adaptación específica de cada deportista mucho antes de que comience el ciclo de competición. Estos datos ayudan a responder a cuestiones fundamentales sobre la preparación, como identificar qué jugadores mantienen un rendimiento a alta velocidad, quiénes experimentan un esfuerzo cardiovascular desproporcionado en relación con su carga externa y quiénes se recuperan eficazmente entre esfuerzos repetidos de alta intensidad. Estos datos ofrecen a los profesionales la oportunidad de diseñar estrategias de preparación y recuperación específicas e individualizadas antes de que la altitud se convierta en un problema competitivo.